La anunciada remodelación que piensan hacer Bono y The Edge en The Clarence se
está encontrando con problemas por parte de los habitantes de Dublín.
Con una inversión de 100 millones de libras, Bono y The Edge quieren modernizar
el hotel tal y como podemos ver en la foto. Pero el camino no va a ser fácil
porque este aspecto más moderno no le ha gustado a mucha gente porque consideran
que esto amenazaría el patrimonio de Dublín.
La idea es aumentar la capacidad del hotel, de 50 habitaciones que tienen ahora
mismo a 140 habitaciones y una azotea de cristal en forma de barco Viquingo
diseñado por Lord Foster.
Pero en una carta al gobierno municipal de Dublin, publicada en la revista
Building Design, Michael Smith acusó a Bono y sus codueños de tener "un fetiche
para el glamour". "Los días de adulaciones agradecidas sobre la arquitectura
internacional (o en este caso intergaláctico) sobre los sitios de señal de
Dublín deberían ser terminados".
Desde que fué adquirido por Bono y The Edge en el año 1992, el hotel ha sufrido
perdidas, por lo que han decidido hacer una remodelación en el mismo.